Un despacho que lleva doce clientes tiene doce obligados tributarios distintos, cada uno con su NIF, su numeración y su cadena de facturas. La pregunta práctica no es si el programa sabe facturar: es cuántos clics hay entre un cliente y el siguiente, y qué pasa el día que alguien se equivoca de uno.
La cartera
Todos los clientes en una pantalla, con el cupo del paquete a la vista. Cada fila lleva sus acciones, y el cliente con el que se está trabajando queda marcado.
Consultar sin poder tocar
Esta es la parte que más nos ha costado decidir. Cuando se entra a revisar un cliente —mirar cómo va el trimestre, descargar un borrador— no se viene a emitirle nada. Y con doce nombres parecidos en un desplegable, emitir en el que no es se hace en un despiste.
Eso no se deshace. Una factura emitida entra en la cadena de huellas de ese NIF y solo se puede rectificar, nunca borrar. Así que hay un modo de consulta: se ve todo, se descarga todo, y no se puede escribir nada.
El freno no está en los botones. Está en el único sitio por el que pasan todas las llamadas al servidor, así que una pantalla nueva no puede olvidarse de él.
Los impuestos de un cliente, en dos clics
Desde la propia cartera se abre el trimestre de cualquiera de ellos, ya en modo lectura.
Conviene decirlo claro, porque en esto hay mucho humo: hoy se calculan con datos reales el 303 y el 130. El 390, el 347, el 202, el 349, el 115 y el 111 están en el producto y te dicen que todavía no calculan. Preferimos que se lea escrito a que se descubra un 20 de enero.
Dar de alta la cartera: pegar y listo
Nadie va a teclear veinte clientes en un formulario de dos campos cuando los tiene en una hoja de cálculo. Se pegan.
Admite punto y coma, coma y tabulador —lo que salga de Excel— y se come sola la cabecera. Comprueba la letra de control de cada NIF, detecta los repetidos dentro de la propia lista y los que ya están en la cartera. Y cuenta el cupo: si se pegan veinte y quedan cuatro huecos, lo dice antes de empezar.
Y el soporte, donde se puede seguir
Lo que todavía no hace
Por el mismo motivo por el que arriba decimos qué modelos calculan y cuáles no:
- Ampliar el paquete no es autoservicio. Cuando se llena, la pantalla lo dice y nos escribes; lo ajustamos nosotros.
- No se traspasa un cliente desde otra asesoría. Un NIF solo puede estar en una cartera: su cadena VERI*FACTU es una y no admite dos dueños. Se resuelve hablando.
- Los datos de cada cliente los mantiene el despacho, no el cliente. Hoy no hay forma de que un cliente de cartera entre a ver solo lo suyo.
Factuza sale el 1 de septiembre de 2026. El plan Gestoría va por paquetes de 5, 10, 15 o 20 clientes de cartera.